jueves, 5 de enero de 2012

Y llegaron de Oriente.










  Eran... ¿magos?, ¿reyes?, ¿astrónomos?, historia, cuentos y leyendas que se entrelazan, con una soltura inusitada, para que unos dos mil doce años después, aún continuemos hablando de estos insignes personajes para los que apenas pasa el tiempo. Para creer en ellos la fe es fundamental, o creemos que vinieron o no lo creeremos, pero lo que si es cierto que su existencia se sostiene sobre diversos escritos de la época, todos ellos de gran valor y fundamento. Sobre ellos se estructuran muchos de los sucesos que tuvieron lugar en el mundo antiguo.A poco que pensemos en ello, a nadie se le escapara que se trata de un rito navideño, que nos muestra una capacidad inusitada de supervivencia, tan real como lo demuestra la importante carga emocional que lleva consigo esta celebración: gestos, signos, todos los actos que envuelven este "teatro" que protagonizan como actores principales padre e hijos. Diferente según se trate de unos o de otros y cargado de tensión y afecto. Pese a todo su mera existencia nos puede hacer pensar en una contradicción, por que quienes lo practican, aún cuando se sienten afectados por su gran densidad emocional, no dudan, en la mayoría de los casos en proclamar su "descreimiento". Pese a todo el mito sobrevive pese a su anacronismo.Ahora pensemos bien en ello, y desde nuestro yo interior, cuando todos los que participamos en esta "celebración", aunque podamos afirmar no creer en los Reyes Magos, en ese fuero interno no queremos a pesar de todo prescindir de ellos, recordando siempre la emoción con la que acudíamos siendo niños a ver la Cabalgata.

   Yo los sigo esperando año tras año en esta Noche de Reyes.

   Y que llenen nuestros hogares de la paz y la felicidad necesarias para ir tirando, que falta nos hace.

viernes, 16 de diciembre de 2011

domingo, 25 de septiembre de 2011

Perspectivas. Entre calles pinas y angostas viajan los ecos del que fue su habitual vecindario.


Juana " la caravaqueña" paciente, paso a paso hasta llegar a su casa por esas cuestas.




El tiempo casi se detiene al cruzar bajo esta puerta que fue de la antigua fortaleza.


viernes, 16 de septiembre de 2011

LOS COLORES DEL VERANO I






   El color, por definición, no existe más allá de nuestra percepción visual, sin embargo, nos transmite todo tipo de sensaciones, de sentimientos, de valores, en definitiva, nos hace entrar en situaciones que nos envuelven produciendo en nosotros distintos estados de ánimo.
    Fue por el siglo IV a.C. cuando Aristóteles otorgó la preeminencia a cuatro colores básicos, los de la tierra, el fuego, el agua y el cielo, pues constituían la base a partir de la que se conformaban los demás. 
       Siglos más tarde, culminando el Pleno Renacimiento,  Leonardo  Da Vinci, dio un importante salto en los estudios  sobre el color, poniendo las bases "científicas" para futuras investigaciones. Definió como colores básicos: el blanco, como primordial porque podía "recibir" a los demás, continuaba con el amarillo, el color de la tierra, el verde para el gua, el azul del cielo, el rojo para el fuego y el negro, el color de la oscuridad y el que nos priva de todos los demás. Apuntó que con las mezclas conseguidas a partir de estos colores se obtenían los demás y subrayó que el verde también surgía de una mezcla.